sábado, 20 de junio de 2009

Con filosas piedras, corta sus brazos
con pericia, lastima su boca,
con dedicación, derrite sus neuronas,
con gula, saborea su sangre,
con placer, engulle sus órganos,
con habilidad, pinta muecas muertas en su rostro,
con fuerza, arranca sus ojos y los deposita lejos,
saltan como canicas de su lugar, como no queriendo ver,
con angustia, apaga la esperanza, con tristeza,
afronta la realidad, con desamor, se come su corazón,
con firmeza, teme dormir, con temblores espera lo peor,
con convulsiones, escupe su inocencia,
con sus dedos, se toca los huesos,
con su lengua saborea lo amargo, de la vida color Rosa.


30 de Agosto del 2008

1 comentario:

  1. Por alguna razón, suele ser más fácil (para nosotros, creo), ignorar errores de los demás que propios; sobre todo cuando se es perfeccionista. Ponemos demasiada presión, nos exigimos demasiado a nosotros mismos - el fracaso no es una opción.
    Es fácil deprimirse así, es fácil decepcionarse; tan doloroso no poder permitirse tirar la toalla ni dos segundos. Porque ni aún con angustia podemos parar, de corregirnos, de encontrarnos errores, de enojarnos con nosotros mismos - Con fuerza, arranca sus ojos y los deposita lejos, saltan como canicas de su lugar, como no queriendo ver - de sentir que no tenemos solución, que nos ahogamos en un vaso de agua porque nadie puede entendernos o escucharnos. Estamos solos, con nuestros defectos y nada más.

    La soledad potencia nuestra inseguridad. Perder la esperanza, creer que no vale la pena hablar siquiera, es realmente terrible. Porque tus ideas - mal que te pese - son brillantes. El miedo paraliza, entumece. El miedo no nos deja ser nosotros mismos, nos hace creer que no encajamos en ningún lado. El miedo es demasiado difícil de superar - demasiado difícil es hacerlo solos.
    Pero ya no estás solo, Corazón. Y prometo que nunca más vas a estarlo. Prometo hacer todo lo que esté a mi alcance para que nada vuelva a paralizarte, para que puedas usar tu boca, tus neuronas, y veas en vos todas las cosas maravillosas que yo veo. Para que tus ojos no quieran huir, sino que admiren tu imponente belleza - reversible, por supuesto. Para que las muecas se conviertan en sonrisas, que la sangre fluya llenándote de vida, que tus sueños vuelvan a llenarse de inocencia.

    Que la vida color Rosa sea la más dulce de todas.

    ResponderEliminar