¿Y entonces? Nada, se oyen las voces y son como los zumbidos de los insectos que rodean nuestros cuerpos. ¿Y entonces? Nada, flotamos, volamos, sonreímos, corremos entre las hojas y rodamos por el pasto, pensamos, vibramos, lloramos y sangramos sobre la corteza de los árboles. Árboles a los que les confíamos nuestros secretos, secretos agudos, malos, negros, oscuros, secretos que lastiman, que golpean, que abrem que cierran, que vomitan, que lloran. ¿Y entonces? Nada, dejamos que el aire nos eleve y nos abrigue, dejamos que el soplido sórdido de la desesperación nos reviente los tímpanos, son inútiles, eso pensamos. ¿Y entonces? No necesito nada, nada, nada, nada más que vos, me enamora tu sonrisa y me besan tus ojos, me abraza tu sensualidad y me aman tus virtudes, desaparecemos como la niebla matinal, sin dejar rastro, desaparecemos como la calidez, sin dejar marcas. Y entonces somos frío, frío y ahogado placer, y entonces somos amor incondicional y confianza ciega, y entonces somos fuego apasionado, libre y desatado, mar enfurecido y calmada brisa. ¿Y entonces amor mío? Lo somos todo.
Siempre me cuesta contestar estas cosas porque nunca faltan o sobran palabras; describís demasiado vívidamente cómo me siento en verdad.
ResponderEliminar¿Y entonces? Sí somos todo. Te escucho y te siento, y quiero abrazarte fuerte y cuidarte de todas las maneras posibles. Quiero que esas angustias se vayan, que los secretos dejen de serlo entre nosotros - que dejen de lastimar. Para poderlos compartir, para que pasen a ser cosas que forman parte de nuestra realidad, pero no una tan importante. Jugar con esas cartas de otra manera, volver a dar, estar en el mismo equipo.
Y entonces soy, porque vos me lo permitís. Soy porque estoy en tu equipo, soy porque existo en tu mundo.
Y vos lo sos todo en el mío.